Matrimonio en la cama

¿cómo de caliente es tu cama matrimonial?

Los ejemplos y la perspectiva de este artículo se refieren principalmente a Europa y no representan una visión mundial del tema. Puedes mejorar este artículo, discutir el tema en la página de discusión, o crear un nuevo artículo, según corresponda. (Octubre 2021) (Aprende cómo y cuándo eliminar este mensaje de la plantilla)

La ceremonia del colecho se refiere a la costumbre de la boda de juntar a la pareja de recién casados en el lecho matrimonial ante numerosos testigos, completando así el matrimonio. En la mayoría de las tradiciones, los recién casados eran llevados a la cama por sus familiares, amigos y vecinos.

Los rituales de acostamiento se han practicado en varias culturas, y la ceremonia difiere de un lugar a otro. Las personas que acuestan a los recién casados suelen ser su familia, sus amigos y la comunidad en general[1]. Simbolizaba la implicación de la comunidad en el matrimonio y, especialmente, en la intimidad sexual de la pareja, pero también en su fidelidad matrimonial. La consumación propiamente dicha, es decir, la primera relación sexual de la pareja, no se presenciaba en la mayor parte de Europa occidental[2].

el lecho matrimonial

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La ceremonia del colecho se refiere a la costumbre de la boda de juntar a la pareja de recién casados en el lecho matrimonial ante numerosos testigos, completando así el matrimonio. En la mayoría de las tradiciones, los recién casados eran llevados a la cama por sus familiares, amigos y vecinos.

Los rituales de acostamiento se han practicado en varias culturas, y la ceremonia difiere de un lugar a otro. Las personas que acuestan a los recién casados suelen ser su familia, sus amigos y la comunidad en general[1]. Simbolizaba la implicación de la comunidad en el matrimonio y, especialmente, en la intimidad sexual de la pareja, pero también en su fidelidad matrimonial. La consumación propiamente dicha, es decir, la primera relación sexual de la pareja, no se presenciaba en la mayor parte de Europa occidental[2].

lo que está bien para los cristianos casados en el dormitorio

Ahora bien, respecto a los asuntos sobre los que escribiste: «Es bueno que el hombre no tenga relaciones sexuales con la mujer». Pero a causa de la tentación de la inmoralidad sexual, cada hombre debe tener su propia esposa y cada mujer su propio marido. El marido debe dar a su mujer sus derechos conyugales, y del mismo modo la mujer a su marido. Porque la mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. De la misma manera, el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os privéis el uno al otro, si no es de común acuerdo por un tiempo limitado, para dedicaros a la oración; pero luego volved a juntaros, para que Satanás no os tiente por vuestra falta de dominio propio. …

Esposas, sométanse a sus propios maridos, como al Señor. Porque el marido es la cabeza de la mujer, como Cristo es la cabeza de la Iglesia, su cuerpo, y él mismo es su Salvador. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse en todo a sus maridos.

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común al hombre. Dios es fiel, y no dejará que seáis tentados más allá de vuestras posibilidades, sino que con la tentación os dará también la vía de escape, para que podáis soportarla.

estamos a punto de casarnos, pero ella es una mojadora de cama

¿Te has preguntado alguna vez por qué el espacio privado que comparte una pareja casada se sigue denominando con la arcaica frase «el dormitorio principal»? A pesar de los avances de la sociedad hacia la igualdad de hombres y mujeres, el uso continuado de ese término es un indicio más de que las mujeres, aunque son iguales ante la ley, no siempre son consideradas socios iguales en el matrimonio.

En el pasado, las familias ricas solían tener dormitorios separados para el amo y la señora de la casa. En este caso, la cama del señor sería un espacio privado para el dueño de la casa al que su esposa podría ser invitada en alguna ocasión. La intimidad conyugal, tal y como la entendemos, no solía ser muy valorada en este tipo de arreglos.

El extremo opuesto lo ilustra el concepto de cama familiar, una práctica común en algunas culturas no occidentales en la que padres e hijos comparten la cama, a menudo por necesidad. Aunque este modelo ofrece ventajas potenciales, como la de potenciar la cercanía y el contacto afectivo entre