Cuidadores alzheimer a domicilio

recursos comunitarios para pacientes con demencia

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno cerebral progresivo que afecta a millones de personas cada año. Alrededor de 5,5 millones de personas mayores de 65 años en Estados Unidos padecen Alzheimer, y aunque afecta sobre todo a los adultos mayores, también se puede diagnosticar a quienes tienen entre 30 y 65 años. La enfermedad es irreversible y hace que la persona pierda la memoria y acabe olvidando cómo hacer cosas cotidianas como cocinar o conducir.

El Alzheimer afecta a las personas de forma diferente, y algunas de las formas en las que se ve afectada la gente se agrupan según los sentidos. Por ejemplo, el Alzheimer y la demencia pueden afectar a la vista, por lo que añadir etiquetas más visibles a las cosas de la casa puede ayudarles. La demencia también puede provocar inestabilidad en los pies, por lo que hacer modificaciones en la casa de una persona con Alzheimer puede hacerla más segura. Renovar la casa, o incluso hacer pequeños cambios, puede ayudar a un enfermo de Alzheimer a estar más seguro y cómodo, y darle a usted tranquilidad como cuidador. A continuación, encontrará nuestras recomendaciones para realizar un inventario de seguridad en el hogar y cómo mantener la seguridad de su ser querido con Alzheimer como prioridad.

cómo cuidar a los enfermos de alzheimer en casa

El Alzheimer, el tipo más común de demencia, es cada vez más frecuente en Estados Unidos. Los datos más recientes indican que aproximadamente una de cada nueve personas de 65 años o más padece esta enfermedad, y se prevé que para 2050 el número de personas con Alzheimer se duplique.

Los enfermos de Alzheimer que viven en la comunidad son mucho más propensos que los adultos mayores sin trastornos de la memoria a depender de cuidadores no remunerados. De hecho, el 92% de los ancianos con Alzheimer reciben ayuda de familiares y otros cuidadores no remunerados.

Por término medio, los cuidadores familiares dedican unos 13 días al mes a tareas como la compra, la preparación de la comida, la colada, el transporte y la gestión de la medicación; seis horas a los cuidados personales, como vestirse, asearse, bañarse, desplazarse e ir al baño, y 13 horas a la búsqueda de información sobre la enfermedad, la gestión de las finanzas de su ser querido y la programación de las citas con el médico.

Evidentemente, esto no deja mucho tiempo para otras obligaciones y menos aún para disfrutar de los pasatiempos y del tiempo libre. Es lógico que te sientas abrumado e inseguro sobre cómo proporcionar los mejores cuidados a tu ser querido al tiempo que mantienes tu propia salud física y mental.

el cuidado de los padres con demencia en casa

No todos los servicios a domicilio son iguales. Algunos servicios a domicilio proporcionan ayuda no médica, como la asistencia en la vida diaria. Otros servicios a domicilio implican cuidados médicos prestados por un profesional sanitario autorizado, como una enfermera o un fisioterapeuta.

Medicare cubre determinados servicios de asistencia sanitaria a domicilio cuando la persona que los necesita cumple los criterios de elegibilidad (que incluyen estar confinado en casa y requerir los servicios de un profesional cualificado), y si los servicios se consideran razonables y necesarios para el tratamiento. Para obtener más información sobre los requisitos, descargue el folleto de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid titulado Medicare y la asistencia sanitaria a domicilio (PDF).

Algunos estados cuentan con programas para personas mayores con recursos y bienes limitados que, en lugar de recurrir a una agencia de asistencia sanitaria a domicilio, permiten a las personas mayores (o a sus representantes) pagar a una persona de su elección, incluidos los familiares, por los servicios a domicilio. Estos programas suelen denominarse «servicios dirigidos por el participante» o «dinero y asesoramiento», aunque son similares.

atención domiciliaria para enfermos de alzheimer cerca de mí

Decidir si un enfermo de Alzheimer debe ir a una residencia puede ser extraordinariamente difícil. Los cuidadores pueden sentirse culpables o ansiosos por ingresar a un ser querido en una residencia de ancianos; pueden sentir que están tomando el camino más fácil o defraudando al paciente.

Sin embargo, las residencias de ancianos no tienen por qué considerarse un último recurso. Hoy en día, los centros de atención al Alzheimer han mejorado radicalmente, y muchos ofrecen un nivel de atención excepcional, centrado en maximizar la calidad de vida del paciente.

La siguiente etapa, el Alzheimer moderado, puede durar varios años. Los pacientes que se encuentran en esta etapa presentan síntomas evidentes, como confusión, fallos graves de memoria, pérdidas y cambios de comportamiento o de personalidad, como delirios, suspicacia, mal humor, cambios en los patrones de sueño y, en algunos casos, pérdida de control de esfínteres.

Los enfermos de Alzheimer en fase tardía se vuelven incapaces de funcionar y acaban perdiendo el control de los movimientos. Necesitan cuidados y supervisión las 24 horas del día. Son incapaces de comunicarse, incluso de decir que tienen dolor, y son más vulnerables a las infecciones.