Cuidadores de personas mayores

definición de cuidador familiar

Los cuidadores son un importante problema de salud pública que afecta a la calidad de vida de millones de personas. Los cuidadores prestan asistencia a las necesidades sociales o sanitarias de otra persona.    El cuidado puede incluir la ayuda en una o más actividades importantes para la vida diaria, como bañarse y vestirse, pagar las facturas, hacer la compra y proporcionar transporte. También puede implicar apoyo emocional y ayuda para controlar una enfermedad crónica o una discapacidad. Las responsabilidades de los cuidadores pueden aumentar y cambiar a medida que aumentan las necesidades del beneficiario, lo que puede suponer una carga adicional para el cuidador.1,2,3

Los cuidadores pueden ser familiares o amigos no remunerados o cuidadores remunerados.1,2 Los cuidadores informales o no remunerados son la columna vertebral de los cuidados de larga duración que se prestan en los hogares. En particular, los adultos de mediana edad y de edad avanzada proporcionan una parte sustancial de estos cuidados en los Estados Unidos, ya que cuidan de los hijos, los padres o los cónyuges.2,3 Estos cuidadores informales son el objetivo de este informe.2,3

Los cuidados pueden afectar a la vida del cuidador de muchas maneras, incluyendo su capacidad para trabajar, participar en interacciones y relaciones sociales, y mantener una buena salud física y mental.1 Los cuidados también pueden aportar una gran satisfacción y fortalecer las relaciones, mejorando así la calidad de vida de los cuidadores. A medida que la población envejece y la discapacidad se agrava, es fundamental comprender la carga de salud física y mental que soportan los cuidadores, la variedad de tareas que éstos pueden realizar y las repercusiones sociales y económicas de las enfermedades crónicas de larga duración o de la discapacidad.2 La recopilación de información sobre estos temas nos permite planificar enfoques de salud pública para ayudar a las personas, así como a sus comunidades, y mantener la salud de los cuidadores y de los receptores de los cuidados.1

ensayo sobre el papel del cuidador

Hoy en día, cada vez más adultos se convierten en cuidadores de un miembro de la familia, sobre todo a medida que la población de edad avanzada sigue creciendo. Según la Family Caregiver Alliance, el 85% de los cuidadores se ocupan de un familiar u otro ser querido, y el 42% de ellos cuidan de uno de sus padres.

Según un estudio de la Universidad de Stanford, muchas de las personas que cuidan de sus padres ancianos se enfrentan a sus propios problemas de impacto emocional negativo y aislamiento social. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, una gran mayoría de estos cuidadores de ancianos -el 84%- dicen que quieren más información sobre cómo cuidar a sus padres ancianos, incluyendo temas como el manejo del estrés.

Si cuidar de los padres mayores en casa no es posible, Senior Living ofrece una variedad de situaciones de vida para sus padres. Descubra más sobre nuestras comunidades y servicios poniéndose en contacto con nosotros hoy mismo.

apoyar a los cuidadores familiares en la prestación de cuidados

Los cuidadores informales o no remunerados (familiares o amigos) son la columna vertebral de los cuidados de larga duración que se prestan en los hogares. Aunque algunos aspectos de la prestación de cuidados pueden ser gratificantes, los cuidadores también pueden correr un mayor riesgo de sufrir consecuencias negativas para la salud. Entre ellas se encuentran el estrés, la depresión, la dificultad para mantener un estilo de vida saludable y estar al día con los servicios clínicos preventivos recomendados.

Los cuidadores atienden a personas que necesitan cierto grado de asistencia continua en las tareas cotidianas de forma regular o diaria. Los receptores de los cuidados pueden vivir en entornos residenciales o institucionales, van desde niños a adultos mayores y tienen enfermedades crónicas o condiciones discapacitantes.

Además, los cuidadores y sus familias suelen sufrir dificultades económicas por la pérdida de salarios y los gastos médicos adicionales. En 2009, más de uno de cada cuatro (27%) de los cuidadores de adultos declararon tener un grado de dificultad económica entre moderado y alto como resultado de la prestación de cuidados.

A medida que aumente el número de estadounidenses de edad avanzada, también lo hará el número de cuidadores necesarios para proporcionar cuidados. Se espera que el número de personas de 65 años o más se duplique entre 2000 y 2030. Se espera que haya 71 millones de personas de 65 años o más cuando todos los baby boomers tengan al menos 65 años en 2030.

impacto del envejecimiento de los miembros de la familia ppt

Muchos de nosotros conocemos a una persona mayor con una enfermedad grave o un problema de salud continuo. De hecho, la mitad de los estadounidenses adultos tienen al menos una enfermedad crónica para la que necesitan ayuda de un cuidador, un familiar o un amigo. Si te has preguntado cómo demostrar a una persona mayor que te importa o cómo puedes ayudarla, aquí tienes algunos consejos para ser el mejor «entrenador de cuidados» o «campeón de cuidados» que puedas ser.

Ayude a la persona a la que cuida a reforzar su confianza en que puede superar el tratamiento. Apóyele en la creencia de que se beneficiará al someterse al tratamiento o a la rehabilitación, por muy difícil que sea a veces.

Por ejemplo, anime a alguien que esté recibiendo quimioterapia a tomar sólo unos sorbos de agua o sopa para que tome los líquidos necesarios, incluso cuando las náuseas o la falta de apetito lo hagan difícil. Si ha sufrido un ictus u otro problema de movilidad, ayúdale a dar unos pocos pasos, con el objetivo final de llegar al baño.

Cuando la persona a la que cuidas está recibiendo quimioterapia u otro tratamiento difícil, a veces la mejor manera de ayudar es simplemente sentarse y hablar con ella durante su tratamiento, lo que ayuda a distraer su mente del proceso. O llevarle a tomar un batido cuando no pueda comer más. En el caso de una persona que haya sufrido un ictus, ayúdale a controlar su miedo a caerse apoyándole cuando se levante de la silla de ruedas.