Dolor en los pulgares

Dolor en la articulación media del pulgar

¿Se ha caído sobre el pulgar pero sólo siente un dolor moderado? En ese caso, es posible que se haya estirado o dañado uno de los ligamentos de su apéndice. Los signos de un ligamento estirado o dañado incluyen hinchazón, hematomas y dolor.

La artritis del pulgar es una afección causada por el desgaste del pulgar. Esta afección puede desarrollarse por diversos motivos, como la práctica regular de aficiones que requieren el uso de los pulgares o un trabajo en el que se teclea mucho.

La inflamación de bajo grado también puede causar artritis del pulgar, que es más común en pacientes obesos o con sobrepeso y en aquellos que sufren de diabetes. Los síntomas de la artritis del pulgar incluyen dolor, rigidez, agrandamiento de la articulación y pérdida de fuerza en el pulgar.

Los métodos de tratamiento conservador para el dolor causado por los movimientos repetitivos incluyen la aplicación de hielo, el descanso y los analgésicos. Si el dolor persiste, podemos recomendarle que se ponga inyecciones, lleve una férula o se opere.

¿Siente dolor, hormigueo o debilidad en la mano en ausencia de una lesión? Si es así, es posible que tenga un quiste que esté ejerciendo presión sobre un nervio de la mano. Conozca los quistes ganglionares y cómo se producen.

Dolor en la punta del pulgar al presionar

ConclusiónUna mujer de 60 años presenta un dolor progresivo en la base del pulgar, que se agrava al escribir, levantar sartenes y girar picaportes.Lo que hay que saberLa artrosis en la base del pulgar (la articulación carpometacarpiana) es frecuente, suele ser idiopática y afecta sobre todo a las mujeres posmenopáusicas. La articulación está sometida a fuerzas considerables, sobre todo al pellizcar y agarrar, lo que la hace propensa a la artrosis. Realice una historia de dolor centrada:Diagnósticos alternativos o concomitantes a tener en cuentaVer Texto Completo

Artritis del pulgar

La tendinosis de De Quervain se produce cuando los tendones que rodean la base del pulgar están irritados o constreñidos. La palabra «tendinosis» hace referencia a una inflamación de los tendones. La inflamación de los tendones, y de la vaina del tendón, puede causar dolor y sensibilidad a lo largo del lado del pulgar de la muñeca. Esto se nota especialmente cuando se cierra el puño, se agarra algo o se gira la muñeca.

Dos de los principales tendones del pulgar pasan por un túnel (o serie de poleas) situado en el lado del pulgar de la muñeca. Los tendones son estructuras en forma de cuerda que unen el músculo al hueso. Los tendones están cubiertos por una fina y resbaladiza capa de tejido blando, denominada sinovia. Esta capa permite que los tendones se deslicen fácilmente a través de un túnel fibroso llamado vaina.

Para determinar si tiene o no tendinosis de De Quervain, su médico puede pedirle que realice la prueba de Finkelstein colocando el pulgar contra la mano, cerrando el puño con los dedos cerrados sobre el pulgar y doblando después la muñeca hacia el dedo meñique.

Dolor en la almohadilla del pulgar

A no ser que seas Fonzie, Little Jack Horner o un autoestopista, probablemente no pienses mucho en tus pulgares ni los notes en un día cualquiera. Pero cuando empiezan a doler, como dice el refrán, pueden sobresalir como un pulgar dolorido. Las personas con dolor de pulgares se dan cuenta rápidamente de la frecuencia con la que utilizan sus manos. Las actividades cotidianas pueden resultar difíciles, incluso incapacitantes. Girar el pomo de una puerta, abrir un tarro de pepinillos o girar la llave del coche son recordatorios continuos de su problema.

El uso excesivo y el trato brusco son las causas más comunes del dolor de pulgar. En el transcurso de nuestra vida diaria, es extremadamente fácil golpear, atascar, retorcer, golpear y dañar de cualquier otra forma nuestros pulgares. Entre las actividades más comunes que pueden hacer que los pulgares tengan un berrinche:

En estos casos, el dolor de pulgar suele aliviarse dejando de hacer la actividad, así como descansando, aplicando hielo y/o compresión y tomando un analgésico de venta libre. Pero si el dolor persiste -sobre todo si va acompañado de rigidez, sensibilidad e hinchazón- hay que tener en cuenta la posibilidad de que se trate de una afección más grave, como la artritis.