Vertebra atlas y axis

Vértebras cervicales

El atlas y el axis sostienen la cabeza en la parte inferior de la columna vertebral cervical, a la vez que proporcionan una considerable movilidad en flexión, extensión, rotación y flexión lateral. Las dos primeras vértebras también funcionan como conductos para la médula cervical y las arterias vertebrales. Por lo tanto, las lesiones del atlas y del axis pueden causar inestabilidad con pérdida de apoyo e invasión de la médula superior y de las arterias vertebrales, o, con menos frecuencia, rigidez con movimiento restringido. Las lesiones congénitas de la columna occipito-cervical, como la occipitalización del atlas o las vértebras occipitales accesorias, pueden constreñir la médula superior con compresión ósea, dural o fibrosa. Esta invasión de la médula a este nivel produce una variedad de quejas clínicas y hallazgos que a menudo son difíciles de interpretar. La inestabilidad de la columna cervical superior puede ser el resultado de alteraciones congénitas, traumáticas, inflamatorias o neoplásicas del mecanismo de enclavamiento del atlas y el axis. Factores como la pérdida de la integridad estructural de la dorsal o el estiramiento o desgarro del ligamento transversal pueden permitir la inestabilidad con afectación de la médula. Debido al grave potencial de estas lesiones, los pacientes con anomalías del atlas y el axis requieren un reconocimiento y tratamiento rápidos.

Diagrama de las vértebras del atlas

El estudio se llevó a cabo para determinar el lugar de entrada seguro y la trayectoria adecuada de la implantación del tornillo en las masas laterales del atlas (Cl) y del axis (C2) durante su fijación mediante la técnica de placa y tornillo. Se estudiaron 50 especímenes secos de vértebras del atlas y del axis. Se midieron cuantitativamente varias dimensiones de las masas laterales, haciendo hincapié en su relación con el agujero de la arteria vertebral. Como el foramen de la arteria vertebral estaba presente en su totalidad en la apófisis transversa en todos los especímenes, la implantación de tornillos en la faceta del atlas era relativamente segura. Se observó que la mejor dirección de implantación del tornillo en la faceta del atlas era 15 grados medial al plano sagital y 15 grados superior al plano axial. Debe implantarse desde la mitad de la superficie posterior de la faceta. El foramen de la arteria vertebral formaba un surco profundo en la superficie inferior de la mayoría de las facetas superiores del axis. En el 15% de las facetas, el foramen de la arteria vertebral ocupaba toda la superficie inferior de la faceta superior. Se observó que el ángulo seguro para la implantación del tornillo en la faceta del axis a través de su pedículo era de 40 grados medial al plano sagital y 20 grados superior al plano axial. El lugar seguro de entrada del tornillo en el axis fue el tercio superior y medial de la superficie posterior del pedículo. La calidad del hueso esponjoso en las masas laterales en la trayectoria propuesta del tornillo en Cl y C2 era buena, proporcionando una excelente adquisición del tornillo.

Vértebra del atlas

Hay 33 vértebras en tu columna vertebral. ¿O son 24? No importa: ambos números son correctos. Naces con 33, pero el sacro y el cóccix se fusionan con el resto de la columna vertebral, por lo que son 24 cuando eres adulto.

De esas 24 (sin contar el sacro y el coxis), dos vértebras tienen la suerte de tener nombre. El atlas (C01) y el axis (C02) son dos de las vértebras más importantes de la columna vertebral. Sin ellas, el movimiento de la cabeza y el cuello sería imposible. El atlas y el axis son los dos huesos más superiores de la columna vertebral y forman parte de las siete vértebras cervicales. El atlas es el hueso más superior, situado justo debajo del cráneo; le sigue el axis. Juntos sostienen el cráneo, facilitan el movimiento del cuello y protegen la médula espinal. (Piense en ellos como amigos íntimos: no encontrará uno sin el otro).

A diferencia de las demás vértebras, el atlas no tiene una apófisis espinosa. En su lugar, tiene forma de anillo y consta de un arco anterior y otro posterior, así como de dos masas laterales. Las apófisis transversas (las protuberancias óseas situadas a ambos lados del anillo) sirven como puntos de unión de los músculos que ayudan a girar la cabeza. Los forámenes (los agujeros) dan paso a la arteria y la vena vertebrales.

Atlas y articulación de ejes

Hay 33 vértebras en su columna vertebral. ¿O son 24? No importa: ambos números son correctos. Naces con 33, pero el sacro y el cóccix se fusionan con el resto de la columna vertebral, por lo que son 24 cuando eres adulto.

De esas 24 (sin contar el sacro y el coxis), dos vértebras tienen la suerte de tener nombre. El atlas (C01) y el axis (C02) son dos de las vértebras más importantes de la columna vertebral. Sin ellas, el movimiento de la cabeza y el cuello sería imposible. El atlas y el axis son los dos huesos más superiores de la columna vertebral y forman parte de las siete vértebras cervicales. El atlas es el hueso más superior, situado justo debajo del cráneo; le sigue el axis. Juntos sostienen el cráneo, facilitan el movimiento del cuello y protegen la médula espinal. (Piense en ellos como amigos íntimos: no encontrará uno sin el otro).

A diferencia de las demás vértebras, el atlas no tiene una apófisis espinosa. En su lugar, tiene forma de anillo y consta de un arco anterior y otro posterior, así como de dos masas laterales. Las apófisis transversas (las protuberancias óseas situadas a ambos lados del anillo) sirven como puntos de unión de los músculos que ayudan a girar la cabeza. Los forámenes (los agujeros) dan paso a la arteria y la vena vertebrales.