Partes del hombro musculos

Función de los músculos del hombro

El síndrome de pinzamiento del hombro es un síndrome que implica la tendinitis (inflamación de los tendones) de los músculos del manguito de los rotadores a su paso por el espacio subacromial, el pasaje que se encuentra debajo del acromion. Se asocia especialmente a la tendinitis del músculo supraespinoso[1], que puede provocar dolor, debilidad y pérdida de movimiento en el hombro[2][3].

Los síntomas más comunes del síndrome de pinzamiento son el dolor, la debilidad y la pérdida de movimiento en el hombro afectado[2]. El dolor suele empeorar con el movimiento del hombro por encima de la cabeza y puede producirse por la noche, especialmente al acostarse sobre el hombro afectado. La aparición del dolor puede ser aguda si se debe a una lesión o insidiosa si se debe a un proceso gradual como un espolón osteoartrítico. El dolor se ha descrito como sordo más que agudo, y persiste durante largos periodos de tiempo, lo que dificulta conciliar el sueño[2]. Otros síntomas pueden incluir una sensación de chirrido o chasquido durante el movimiento del hombro[4].

El rango de movimiento en el hombro puede estar limitado por el dolor. Puede haber un arco de movimiento doloroso durante la elevación hacia delante del brazo de 60° a 120°.[4] El movimiento pasivo en el hombro parecerá doloroso cuando se aplique una fuerza hacia abajo en el acromion, pero el dolor se aliviará una vez que se retire la fuerza.[2]

Anatomía del hombro

El hombro dislocado es una afección en la que la cabeza del húmero se desprende de la articulación del hombro[2] Los síntomas incluyen dolor e inestabilidad del hombro[2] Las complicaciones pueden incluir una lesión de Bankart, una lesión de Hill-Sachs, un desgarro del manguito rotador o una lesión del nervio axilar[1].

Una luxación de hombro suele producirse como resultado de una caída sobre un brazo extendido o sobre el hombro[3]. El diagnóstico suele basarse en los síntomas y se confirma con radiografías[2]. Se clasifican en anteriores, posteriores, inferiores y superiores, siendo la mayoría anteriores[2][1].

El tratamiento consiste en la reducción del hombro, que puede realizarse mediante varias técnicas[1], como la tracción-contracción, la rotación externa, la manipulación de la escápula y la técnica de Stimson[1]. Después de la reducción, se recomienda realizar radiografías para su verificación[1] y colocar el brazo en un cabestrillo durante unas semanas[2].

No todos los pacientes requieren cirugía después de una luxación de hombro.    Hay pruebas de calidad moderada de que los pacientes que reciben fisioterapia después de una luxación aguda de hombro no experimentan luxaciones recurrentes[5] Se ha demostrado que los pacientes que no reciben cirugía después de una luxación de hombro no experimentan luxaciones recurrentes en los dos años siguientes a la lesión inicial[5].

Dolor en los músculos del hombro

Sin embargo, la movilidad tiene su precio. Puede dar lugar a un aumento de los problemas de inestabilidad o pinzamiento de los tejidos blandos o las estructuras óseas del hombro, lo que provoca dolor. Puede que sienta dolor sólo cuando mueve el hombro, o todo el tiempo. El dolor puede ser temporal o puede continuar y requerir diagnóstico y tratamiento médico.

La cabeza del hueso de la parte superior del brazo encaja en una cavidad redondeada en el omóplato. Esta cavidad se llama glenoidea. Una combinación de músculos y tendones mantiene el hueso del brazo centrado en la cavidad del hombro. Estos tejidos se denominan manguito de los rotadores. Cubren la cabeza del hueso de la parte superior del brazo y lo unen al omóplato.

Las bursas son pequeñas bolsas llenas de líquido que se encuentran en las articulaciones de todo el cuerpo, incluido el hombro. Actúan como cojines entre los huesos y los tejidos blandos que los recubren, y ayudan a reducir la fricción entre los músculos que se deslizan y el hueso.

A veces, el uso excesivo del hombro conduce a la inflamación e hinchazón de la bursa entre el manguito rotador y la parte del omóplato conocida como acromion. El resultado es una condición conocida como bursitis subacromial.

Músculo en la parte superior del hombro

Este modismo hunde sus raíces en una costumbre conocida en Norteamérica desde principios del siglo XIX. El periódico neoyorquino Long Island Telegraph informaba el 20 de mayo de 1830 de que «cuando dos chicos maleducados estaban decididos a pelearse, se colocaba un músculo en el hombro de uno, y el otro exigía que se lo quitaran por su cuenta y riesgo». Una noción similar se menciona en la edición del Onondaga Standard de Syracuse, Nueva York, el 8 de diciembre de 1830: «‘Me ha engañado’, dije, ‘el malvado tipo furtivo; sólo temo que me demande por daños y perjuicios. Si pudiera conseguir que me quitara una astilla del hombro, y así evitar la ley, le daría una de las mayores palizas que jamás haya recibido».

Algún tiempo después, en 1855, la frase «chip on his shoulder» apareció en el Weekly Oregonian, afirmando que «Leland, en su último número, se pavonea con un chip en el hombro, y desafía a Bush a quitárselo». En el manuscrito de 1898 de la obra Schoolhouse Hill, del autor estadounidense Mark Twain, el personaje Tom Sawyer declara su conocimiento de la frase y la costumbre cuando dice: «Si quieres hacer un escándalo y no puedes esperar hasta el recreo, que es regular, hazlo bien y de forma justa; ponte un chip en el hombro y desafíalo a que te lo quite»[1].