Pie cavo valgo plantillas

Las mejores plantillas para el pie cavo

Tanto si tienes arcos muy altos como los pies más planos, quieres que estén cómodos todo el día. Ya sabes que las plantillas para el arco del pie van a marcar la diferencia, pero encontrar las adecuadas puede ser difícil. Las opciones parecen infinitas y es difícil saber cuál va a hacer que tus pies se sientan mejor. No temas, somos la luz al final del largo, oscuro y confuso túnel.

Encontrar el mejor soporte para el arco del pie sólo requiere un poco de conocimiento. Sigue leyendo para conocer los arcos altos, los pies planos y los arcos moderados, y para saber cómo elegir la mejor plantilla para cada uno de ellos.

A la hora de buscar las mejores plantillas para pies planos o arcos altos, debes conocer la altura de tu arco. Determinar la altura de tu arco es tan fácil como mirar tu huella húmeda.  Compara tu huella con la tabla de abajo.

Si puedes ver un arco cuando no estás de pie, estarás mejor con un soporte de arco medio alto como se muestra en la tabla de abajo. Si su pie es tan plano cuando está sentado como cuando está de pie, lo mejor será un soporte de arco bajo.

Zapatos para el pie cavo

El pie cavo se da hasta en el 15% de la población, de la cual el 60% desarrollará dolor de pies (Burns 2005). Las quejas más comunes asociadas al pie cavo incluyen dolor bajo las cabezas de los metatarsos y el talón, esguinces laterales del tobillo y problemas de calzado. Las ortesis personalizadas deben diseñarse para abordar la patomecánica del pie cavo problemático basándose en las pruebas de la literatura.

Esta órtesis está diseñada para reducir las molestias más comunes de los pies cavos, como la metatarsalgia, el dolor de talón y la inestabilidad lateral del tobillo. Los clientes de ProLab que tengan más preguntas sobre esta difícil afección pueden consultarlas con un asesor médico.

Tratamiento del pie cavo fisioterapia

El pie cavo puede ser hereditario o adquirido y las causas subyacentes pueden ser neurológicas, ortopédicas o neuromusculares. La afección puede ser muy amplia, desde afecciones como la enfermedad de Chartcot-marie-tooth (CMT) y la ataxia de Fiedreich hasta el más común pie supinado de arco alto adquirido por predisposición familiar.

Lo más habitual es que la afección no sea tan grave y se caracterice generalmente por un arco longitudinal medial anormalmente alto, se describe como un pie de eje alto y se asocia con mayor frecuencia a una deformidad en valgo del antepié.  Otras características suelen ser un calcáneo varo (invertido), una posición plantarflexionada del primer metatarsiano y un antepié aducido junto con una contracción dorsal de los dedos o dedos en martillo.

Los pies cavos se identifican invariablemente como pies supinados y se caracterizan por tener una «pronación reducida o limitada».1 Los estudios basados en la población sugieren que la prevalencia del pie cavo es de aproximadamente el 10% 2. El pie cavo de arco alto tiene una menor amplitud de movimiento, mayor rigidez y menor compensación pronatoria1.

Ejercicios para el pie cavo

Aminian et al. describen la biomecánica de un pie con pie cavo como un estrechamiento del ángulo talo-calcáneo que hace que el navicular se desplace a una posición superior en relación con el cuboide, en contraposición a la medial; esto dificulta el funcionamiento eficaz de la articulación de Choparts.

Con el pie bloqueado en inversión del retropié y en varo del antepié durante toda la fase de apoyo, hay una menor distribución de la tensión a través de los pies, lo que puede dar lugar a afecciones como la metatarsalgia, el síndrome de la banda iliotibial y la fascitis plantar.

Según Rosenbaum et al, las causas neuromusculares del pie cavo pueden ser cualquiera de las siguientes: neuropatías motoras y sensoriales hereditarias, parálisis cerebral, efectos posteriores a un accidente cerebrovascular y lesiones de la médula espinal.

Al parecer, en al menos dos tercios de los adultos que padecen esta enfermedad existe una anomalía neurológica subyacente; el desequilibrio muscular suele consistir en el funcionamiento de los músculos peroneo largo y tibial posterior junto con los músculos tibial anterior y peroneo corto.