Recetas comida triturada para enfermos

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«Este pollo es como una medicina», dice Danielle. «Es mi receta de cabecera cuando me pongo enferma. Este pollo da la bienvenida a los nuevos bebés, acoge la compañía y cura los males de una dura semana de trabajo. Este pollo cuesta sólo unos pocos dólares y es humilde y glorioso. Es una genialidad. Me recuerda a mi infancia y a la comodidad. El caldo rico en colágeno que queda tras la cocción proporciona una piel preciosa después de tomarlo con todo. Lo uso para cocinar arroz o granos o lo añado a la sopa. Cada gota es preciosa. ¿Cómo sabemos que es rico en colágeno? Se gelifica completamente cuando se enfría. Este pollo es el único que elegiría si tuviera que escoger una receta de pollo para el resto de la vida». – Autora del libro de cocina Danielle Kartes

Precaliente el horno a 350˚F. Vierta aceite de oliva en el fondo de un horno holandés de 4 a 5 cuartos con tapa. Coloque las cebollas en el fondo de la olla. Caliente la sartén a fuego medio-alto hasta que las cebollas empiecen a chisporrotear. Salpimienta el pollo, colócalo con la pechuga hacia abajo en la olla y añade 2 tazas de agua a lo largo para que no se le quite el condimento al ave. Tapa y asa hasta que el pollo esté tierno, de 2 ½ a 3 horas. Dejar reposar, tapado, de 15 a 20 minutos antes de servir.

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Para el pollo, precaliente el horno a 300˚F. En un horno holandés o en una olla con tapa apta para el horno, añada la cebolla y el agua, y luego el pollo encima. Frote toda el ave con mantequilla, luego sazone con 2 cucharadas de sal y 1 cucharada de pimienta, teniendo cuidado de llegar debajo de la piel siempre que sea posible. Hornear el pollo durante 2½ a 3 horas, tapado; el pollo debe desprenderse del hueso. Saque el pollo y colóquelo en una bandeja durante 30 minutos para que se enfríe, reservando todos los líquidos de la cocción. Cuando el pollo esté lo suficientemente frío como para poder manipularlo, retire la carne de los huesos y resérvela.

Para la salsa, en una cacerola grande, derrita la mantequilla y añada la harina. Cocine este roux hasta que burbujee, al menos 2 minutos, para eliminar el sabor a harina. Añada poco a poco el caldo de pollo. Llevar a fuego medio durante unos 5 minutos, remojando romero o tomillo fresco en la salsa, si se desea. Hacer lo mismo con los líquidos de cocción del pollo. La salsa debe espesar, pero no demasiado; lo que se busca es una consistencia cremosa, que se pueda verter. Añada la nata y el pollo desmenuzado cocido para terminar.

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El ajo, el jengibre y la cúrcuma son elementos imprescindibles en la sopa de pollo si quiere asegurarse de que su próxima tanda de «penicilina judía» sea un verdadero antigripal y no un mero remedio popular. También es esencial una olla de caldo de pollo bien preparada. La proteína del pollo proporciona una amplia fuente de cisteína, un aminoácido químicamente similar a un medicamento conocido como acetilcisteína, que puede eliminar la mucosidad. La gelatina del caldo real también añade una textura aterciopelada y un rico sabor.

1. Para preparar el caldo, pon el pollo entero (más los trozos adicionales: patas, cuellos, alas, etc.) en una olla grande, con las verduras, las hierbas y el vinagre. Cúbrelo con agua fría.

Consejo de Frugavore: Después de retirar la carne de los huesos, puedes hacer otra tanda de caldo cubriendo los huesos con agua, añadiendo un poco de tomillo, apio, zanahoria y cebolla y cociendo a fuego lento durante otras dos horas en el fogón. Utiliza este caldo como base para tu próxima tanda de sopa.

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El ajo, el jengibre y la cúrcuma son adiciones imprescindibles a la sopa de pollo si quiere asegurarse de que su próxima tanda de «penicilina judía» sea un verdadero antigripal y no un mero remedio popular. También es esencial una olla de caldo de pollo bien preparada. La proteína del pollo proporciona una amplia fuente de cisteína, un aminoácido químicamente similar a un medicamento conocido como acetilcisteína, que puede eliminar la mucosidad. La gelatina del caldo real también añade una textura aterciopelada y un rico sabor.

1. Para preparar el caldo, pon el pollo entero (más los trozos adicionales: patas, cuellos, alas, etc.) en una olla grande, con las verduras, las hierbas y el vinagre. Cúbrelo con agua fría.

Consejo de Frugavore: Después de retirar la carne de los huesos, puedes hacer otra tanda de caldo cubriendo los huesos con agua, añadiendo un poco de tomillo, apio, zanahoria y cebolla y cociendo a fuego lento durante otras dos horas en el fogón. Utiliza este caldo como base para tu próxima tanda de sopa.