Tendinitis en el talon

Dolor en el talón de aquiles

El tendón de Aquiles es el mayor tendón del cuerpo. Conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón y se utiliza al caminar, correr, subir escaleras, saltar y ponerse de puntillas. Aunque el tendón de Aquiles puede soportar grandes tensiones al correr y saltar, también es propenso a la tendinitis, una enfermedad asociada al uso excesivo y a la degeneración.

La tendinitis que afecta a la inserción del tendón puede producirse en cualquier momento, incluso en pacientes que no son activos.  Sin embargo, lo más frecuente es que se produzca por un uso excesivo durante años (corredores de larga distancia, velocistas).

La tendinitis de Aquiles no suele estar relacionada con una lesión específica. El problema se debe a la tensión repetitiva del tendón. Esto suele ocurrir cuando empujamos nuestro cuerpo a hacer demasiado, demasiado pronto, pero hay otros factores que pueden hacer más probable el desarrollo de la tendinitis, entre ellos:

Las pruebas de rayos X proporcionan imágenes claras de los huesos. Las radiografías pueden mostrar si la parte inferior del tendón de Aquiles se ha calcificado, o se ha endurecido. Esta calcificación indica una tendinitis de inserción del tendón de Aquiles. En los casos de tendinitis no insercional grave, también puede haber calcificación en la parte media del tendón.

Bulto en el tendón de aquiles

La tendinitis de Aquiles, también conocida como tendinopatía de Aquiles, se produce cuando el tendón de Aquiles, que se encuentra en la parte posterior del tobillo, se resiente. La tendinopatía de Aquiles va acompañada de alteraciones en la estructura y las propiedades mecánicas del tendón[2] Los síntomas más comunes son el dolor y la hinchazón alrededor del tendón afectado[1] El dolor suele empeorar al inicio del ejercicio y disminuye después[3] También puede haber rigidez en el tobillo[2] El inicio suele ser gradual[1].

Otros factores de riesgo son los traumatismos, un estilo de vida con poco ejercicio, el uso de zapatos de tacón alto, la artritis reumatoide y los medicamentos de la clase de las fluoroquinolonas o los esteroides[1].

Hay varias medidas sencillas que las personas pueden tomar para prevenir o reducir la tendinitis. Aunque se utilizan habitualmente, algunas de estas acciones tienen una evidencia científica limitada o nula que las respalde, como los estiramientos previos al ejercicio. Fortalecer los músculos de la pantorrilla, evitar el sobreentrenamiento y seleccionar un calzado más adecuado son opciones más consideradas.[4][5][6] La mecánica de la carrera puede mejorarse con ejercicios sencillos que ayudarán a los corredores a evitar las lesiones en el tendón de Aquiles.[7] El tratamiento suele consistir en reposo, hielo, agentes antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y fisioterapia.[1][2] En aquellos casos en los que los síntomas duran más de seis meses a pesar de otros tratamientos, puede considerarse la cirugía.[2] La tendinitis del tendón de Aquiles es relativamente común.[2]

Tendinitis de inserción del tendón de aquiles

El tendón de Aquiles es una banda de tejido fibroso que une los músculos de la pantorrilla con el talón. La fuerza y la flexibilidad de este tendón son importantes para saltar, correr y caminar. El tendón de Aquiles soporta mucha tensión y presión durante las actividades cotidianas, así como durante el juego atlético y recreativo.    Si se inflama, se hincha y se irrita, se denomina tendinitis.

La tendinitis puede deberse a un uso excesivo o a un daño en la zona. Puede causar dolor en la parte posterior de la pierna y alrededor del talón. Es posible que notes que algunas partes del tendón se engrosan y se endurecen a causa de la tendinitis. Esto empeorará si no lo tratas. Hay dos tipos principales de tendinitis:

Los desgarros en las fibras del tendón pueden causar una rotura total o parcial (o desgarro) en el tendón. Es posible que escuches un «chasquido» que parece provenir de la parte posterior de tu talón o pantorrilla. Esto puede ser una rotura del tendón, que necesita atención médica inmediata.

La lesión del tendón de Aquiles provoca dolor en la parte posterior de la pierna, cerca del talón. A veces los profesionales sanitarios diagnostican erróneamente las lesiones del tendón de Aquiles como un esguince de tobillo. Es importante obtener el diagnóstico correcto para poder recibir el tratamiento adecuado. Hay varias lesiones comunes que pueden hacer que el tendón de Aquiles duela o impida que funcione bien.

Estiramiento de la tendinitis de aquiles

El tendón de Aquiles conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón. Juntos, te ayudan a levantar el talón del suelo cuando te pones de puntillas. Estos músculos y el tendón de Aquiles se utilizan al caminar, correr y saltar. El dolor de talón se debe en la mayoría de los casos al uso excesivo del pie. La tendinitis por sobrecarga es más frecuente en personas jóvenes. La tendinitis debida a la sobrecarga es más común en personas jóvenes y puede ocurrir en caminantes, corredores u otros atletas. Puede formarse un espolón óseo o un crecimiento en la parte posterior del hueso del talón. Esto puede irritar el tendón de Aquiles y causar dolor e hinchazón.Qué esperar

Puede sentir dolor en el talón a lo largo del tendón al caminar o correr. El dolor y la rigidez pueden aumentar por la mañana. El tendón puede ser doloroso al tacto. La zona puede estar caliente e hinchada. También puede tener problemas para ponerse de pie sobre un dedo y para mover el pie hacia arriba y hacia abajo. Es posible que le hagan una radiografía o una resonancia magnética para comprobar si hay problemas en los huesos o en el tendón de Aquiles.Cuidados personales en casa